Impacto ambiental

La ropa, el calzado y los artículos textiles para el hogar son responsables de la contaminación del agua, las emisiones de gases de efecto invernadero y los vertidos.

Uso
del agua

La producción textil utiliza mucha agua, además de tierras para cultivar algodón y otras fibras.

Se calcula que la industria textil utilizó 79.000 millones de metros cúbicos de agua en 2015.

Para elaborar una sola camiseta de algodón, se necesitan 2.700 litros de agua dulce: la cantidad de agua que una persona bebe en dos años y medio.

Contaminación
del agua

Según las estimaciones, la producción textil, a través de los tintes y los productos de acabado, es responsable de aproximadamente el 20 % de la contaminación mundial de agua potable.

El lavado de materiales sintéticos, genera cada año unos 0,5 millones de toneladas de microfibras que acaban en los océanos.

El lavado de ropa sintética representa el 35 % de los microplásticos primarios liberados en el medio ambiente. Una sola carga de ropa de poliéster puede verter 700 000 fibras microplásticas que pueden llegar a la cadena alimentaria.

Emisiones
de gases de efecto invernadero

Se calcula que la industria de la moda es responsable del 10 % de las emisiones mundiales de carbono, más que los vuelos internacionales y el transporte marítimo combinados.

Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, las compras de textiles en la UE en 2017 generaron alrededor de 654 Kg de emisiones de CO2 por persona.

Residuos textiles en vertederos

Desde 1996, la cantidad de ropa comprada en la UE por persona ha aumentado un 40%. Los europeos consumen casi 26 kg y se desprenden de unos 11 kg de textiles cada año. La ropa usada puede reutilizarse o reciclarse pero la mayoría (87%) es incinerada o depositada en vertederos.

Lucha contra los residuos textiles en la UE

En febrero de 2021, el Parlamento votó el plan de acción sobre economía circular. En este se deben incluir leyes más estrictas sobre reciclaje y objetivos vinculantes para 2030 de reducción de la huella ecológica por el uso y consumo de materiales.

Como parte del plan de acción de la economía circular, la Comisión Europea presentó en marzo de 2022 una nueva estrategia para hacer que los textiles sean más duraderos, reparables, reutilizables y reciclables, hacer frente a la moda rápida y estimular la innovación en el sector.